Crónica de ficción de una partida de World in Flames con Days of Decision III, escrita al estilo de un noticiario de la época. Los hechos son los del tablero; las declaraciones y la entrevista son inventadas.
Titulares
- Guerra civil en España. Un golpe alentado desde Roma parte el país en dos.
- Cae Madrid. Las columnas rebeldes toman la capital tras haber tomado Bilbao; el Gobierno se refugia en Valencia.
- La República conquista Cartagena y el acorazado Jaime I huye a Barcelona.
- Moscú abre su bolsa para sostener al Gobierno español.
- Washington firma el Tratado Naval de Londres.
- Japón se asegura el petróleo de las Indias Orientales Neerlandesas.
España se parte en dos
A mediados de julio, una parte del ejército español se ha alzado contra el Gobierno del Frente Popular. Nadie en las cancillerías duda de dónde salió el dinero: el golpe se pagó en Roma, y a crédito. No triunfó ni fracasó, y eso es lo peor que podía pasar. España amaneció con dos gobiernos, dos ejércitos y dos escuadras.
El mapa del primer día no se parecía al que nadie esperaba. Los sublevados se hicieron con Barcelona, Zaragoza, Santander, Vigo, el arsenal de Ferrol y, por unas horas, Cartagena; con ellos se fue la mayor parte de la flota, siete buques de diez. El Gobierno conservó Madrid, Bilbao, Valencia, Andalucía entera y el puerto de Cádiz, donde fondean el viejo acorazado España y el crucero Miguel de Cervantes. París, por vecindad y por afinidad, ha quedado como valedor de la República; Roma, como padrino de los rebeldes.
Cartagena

La primera victoria fue del Gobierno. La caballería republicana salió de Almería, cruzó la sierra y cayó sobre Cartagena antes de que la milicia rebelde que la guardaba hubiera terminado de organizarse. Los sublevados intentaron replegarse y no lo consiguieron: la milicia fue deshecha, y el acorazado Jaime I soltó amarras con el enemigo ya en los muelles y no paró hasta Barcelona. Los jinetes pagaron cara la entrada, pero la base naval volvió a manos leales.
Bilbao
La respuesta rebelde llegó por el norte. La Guardia Civil sublevada de Galicia marchó hacia el este apoderándose de las minas a su paso; la guarnición de Santander hizo lo mismo con las de Vizcaya; el IV Cuerpo subió desde Zaragoza. Bilbao quedó cercada por tierra, y por mar se presentaron los cruceros Canarias y Almirante Cervera, que bombardearon las posiciones desde el Cantábrico.
Defendían la villa una milicia recién armada y una división de voluntarios, sin retirada posible. El asalto fue general y duró poco. Bilbao cayó, y con ella sus altos hornos. De los defensores no quedó unidad en pie.
Madrid

Tomado el norte, las columnas giraron hacia el sur sin perder un día. La guarnición volvió en tren a Zaragoza; la Guardia y el IV Cuerpo bajaron por la meseta y a finales de agosto estaban a las puertas de la capital, una columna por el oeste y otra por el este.
Madrid se atrincheró. La defendían los guardias leales y la milicia popular, y los cazas del Gobierno no llegaron a despegar. El asalto fue el más sangriento de la guerra: el IV Cuerpo rebelde quedó destruido en los arrabales, y fue precisamente su desaparición la que abrió un hueco por el que escapó lo que quedaba de la defensa. La milicia de Madrid ya no existe. Los guardias republicanos, muy castigados, se retiraron a las sierras del nordeste, donde resisten casi sin suministros. En los aeródromos quedaron los aviones y en los depósitos, el combustible.
La Guardia sublevada entró en la capital. En seis semanas el Gobierno ha perdido la capital y la industria del norte, y los rebeldes disponen ya del doble de recursos que él. Las dos Españas pasan el final del verano rehaciendo sus filas: los sublevados levantan dos cuerpos de infantería y varias unidades menores; la República repone sus bajas y arma una guarnición y una división nuevas, en parte con dinero llegado de Moscú.
Roma
El Duce ha comprado una guerra civil con dinero que no tenía, y de momento le sale a cuenta. Las arcas italianas están en números rojos y no se ha encargado una sola unidad nueva. De Etiopía sigue volviendo el ejército: los camisas negras han embarcado en Eritrea y su transporte ha fondeado ya en Trípoli. La división Celere continúa rehaciéndose en Nápoles.
Moscú
Stalin ha sido el único gobernante que ha puesto dinero sobre la mesa por la República, también a crédito. La ayuda de este verano es modesta, pero Moscú deja claro que su apoyo no pasa por París. En casa, el 14.º Ejército ha terminado de formarse en la capital, los bombarderos SB-2 tienen por fin tripulaciones y el ejército siberiano sigue en los cuarteles de instrucción.
París
Léon Blum se encuentra dirigiendo una guerra que no ha buscado. Francia aconseja y coordina al Gobierno español, pero no ha comprometido un franco: el presidente del Consejo ha preferido reservar su capital político para el otoño. Los cazas Dewoitine de París ya tienen pilotos y el cuerpo motorizado sigue en formación.
Londres
Mr. Baldwin ha convocado elecciones y las ha ganado, con lo que no tendrá que volver a las urnas hasta 1939. Del gran programa de rearme no hay noticia: el Tesoro ha hecho cuentas y lo deja para el año que viene. Mientras tanto, el III Cuerpo se ha constituido en Londres, los Gladiator ya vuelan y de los astilleros han salido los cascos de cuatro cruceros, Glasgow, Sheffield, Aurora y Penelope. El Perth se ha incorporado a la flota en Australia.
Washington
Los Estados Unidos se han adherido al Tratado Naval de Londres, donde ya figuraba la Unión Soviética. Mr. Roosevelt tiene elecciones en noviembre y un país que no quiere oír hablar de Europa. El portaaviones Yorktown ha quedado pagado en su totalidad.
Tokio y Batavia
Japón ha cerrado con los Países Bajos un acuerdo para comprar crudo de las Indias Orientales Neerlandesas, y dos petroleros cubren ya la ruta por el mar de la China Meridional. En Bangkok, la diplomacia japonesa ha hecho que Siam abandone el centro neutral y se acerque un paso al Eje. En Osaka sigue formándose la división motorizada.
Berlín
Alemania ha callado todo el bimestre y acumula crédito político para el otoño. Sus diplomáticos han perdido terreno en Bucarest y en Praga. La Luftwaffe ha encargado sus primeros bombarderos Heinkel 111 y el cuartel general de von Bock sigue formándose en Berlín.
Nankín
Chiang Kai-shek ahorra y espera.
Entrevista TIME (ficticia)
«Han tomado Madrid. La República no estaba solo en Madrid»

Conversación imaginaria con don Manuel Azaña en Valencia, a donde se ha trasladado el Gobierno tras la caída de la capital.
Señor presidente, hace seis semanas gobernaba usted desde Madrid. ¿Qué ha ocurrido?
Que una parte del ejército que juró defender a la República se ha levantado contra ella, con dinero extranjero. No lo digo yo, lo dicen las cuentas de Roma.
Madrid se defendió y cayó. ¿Pudo evitarse?
Madrid se defendió con guardias y con obreros que habían cogido un fusil tres semanas antes. Destruyeron un cuerpo de ejército entero antes de ceder. No les pida usted más de lo que dieron.
Han perdido también Bilbao.
Bilbao estaba cercada por tierra y bombardeada desde el mar, y no teníamos con qué socorrerla. Esa es la verdad, y no gano nada disfrazándola.
¿Qué le queda a la República?
Valencia, Andalucía, Cartagena y su arsenal, Cádiz y dos buques. Y una columna de guardias en la sierra, a la vista de Madrid, que no se ha rendido. Es menos de lo que teníamos en julio y más de lo que nuestros enemigos esperaban que conserváramos en septiembre.
Francia les apoya, pero no les da dinero. Rusia les da dinero. ¿A quién deben más?
A Francia le debemos consejo y vecindad. A Moscú, fusiles. Agradezco las dos cosas y sé distinguirlas. Lo que no acierto a entender es que las democracias crean que esta guerra no va con ellas.
¿Cree que puede ganar?
Creo que puedo durar, y en una guerra civil durar es la mitad de ganar. Han tomado Madrid. La República no estaba solo en Madrid.

Deja un comentario