Crónica de ficción de una partida de World in Flames con Days of Decision III, escrita al estilo de un noticiario de la época. Los hechos son los del tablero; las declaraciones y la entrevista son inventadas.
Titulares
- Alemania remilitariza Renania. Las tropas del Reich cruzan los puentes del Rin y Berlín da por muerto el Tratado de Versalles.
- Bélgica rompe su alianza con Francia y Londres responde garantizando su integridad territorial.
- Italia firma con Rumanía un acuerdo para el petróleo de Ploiești y refuerza Eritrea con un cuerpo mecanizado.
- Japón desembarca tropas en Port Arthur.
- Los astilleros no descansan: Alemania pone la quilla del Bismarck, Italia la del Sparviero y Japón la del Hiryu.
Colonia y Berlín

Las columnas alemanas han vuelto a la orilla izquierda del Rin entre campanas y flores. Lo que Versalles prohibía desde 1919 se ha consumado en una sola mañana y sin un disparo. «Alemania es de los alemanes», proclama la radio de Berlín, y en las calles de Colonia nadie parece dispuesto a discutirlo.
El despliegue no se ha quedado en el gesto. A los pocos días, una división de cazadores y un cuerpo de granaderos acorazados han tomado posiciones en Saarbrücken, a un paso de Metz y de Estrasburgo. El cuartel general del general von Leeb permanece en Fráncfort.
En Hamburgo, mientras tanto, los astilleros han puesto la quilla de un acorazado que llevará el nombre de Bismarck, y el crucero Admiral Scheer ha entrado en dique para volver al servicio antes del verano.
Londres

El gabinete de Mr. Baldwin ha contestado al golpe de Renania con un documento y no con un ejército: Gran Bretaña garantiza la integridad de Bélgica. Si alguien cruza esa frontera, Londres se reserva el derecho de ir a la guerra. La diplomacia británica ha conseguido además que Bruselas, que empezaba a mirar hacia Berlín, vuelva a acercarse al campo de las democracias.
No hay movimiento de flotas ni de tropas. Pero el Tesoro ha abierto la mano: una nueva escuadrilla de cazas para la defensa de Londres, la modernización del acorazado Queen Elizabeth en Glasgow, un transporte de tropas en Plymouth y un petrolero en Halifax para traer el crudo canadiense.

París
Para Francia el invierno ha sido amargo. Ha perdido a su aliado belga, tiene soldados alemanes a la vista de la Línea Maginot y no ha tenido ocasión de responder: la crisis se cerró antes de que el Gobierno pudiera mover ficha. El Estado Mayor ha ordenado formar un nuevo cuerpo de ejército en París con destino a la frontera del Rin, y la aviación busca pilotos para sus cazas Dewoitine.
Roma y África Oriental

El Duce ha jugado en dos tableros. En Bucarest, un acuerdo económico asegura a Italia un envío regular de petróleo rumano, que viajará por ferrocarril. En Viena, la diplomacia italiana ha neutralizado la presión alemana sobre Austria.
En el mar, un transporte zarpó de Nápoles con el Cuerpo Mecanizado «Libia» y lo ha desembarcado en Asmara, en Eritrea. Addis Abeba, defendida por el emperador Haile Selassie con su cuartel general y la milicia de la capital, ve cerrarse el cerco. En Génova se ha iniciado la construcción del portaaviones Sparviero.
Tokio
Una división de infantería y su artillería han embarcado en Osaka y han desembarcado en Port Arthur. El Ejército de Kwantung crece a las puertas de Manchukuo y del norte de China. En Tokio se ha puesto la quilla del portaaviones Hiryu.
Moscú
El Kremlin guarda silencio. Ni una nota sobre Renania, ni un movimiento de tropas bajo la nieve. Pero el desembarco japonés no ha pasado inadvertido: un nuevo ejército de infantería, el 11.º, se está formando en Vladivostok.
Washington
Los Estados Unidos miran hacia dentro. No hay declaraciones sobre Europa. La Marina, sin embargo, ha enviado a dique cuatro cruceros y el acorazado New York, y ha encargado un petrolero en Seattle para el crudo de Alaska.
Nankín
El generalísimo Chiang Kai-shek observa con inquietud los refuerzos japoneses en Port Arthur. Sus ejércitos no se han movido de sus guarniciones.
Entrevista revista time
«Bélgica es asunto nuestro desde hace cien años»
Conversación imaginaria con el primer ministro británico en el número 10 de Downing Street.
Primer ministro, Alemania ha entrado en Renania y su Gobierno no ha movido un solo batallón. ¿Por qué?
Porque los alemanes han entrado en su propia casa. No voy a pedir a este país que vaya a la guerra por eso, y dudo que el país me siguiera si se lo pidiera.
Y sin embargo ha garantizado a Bélgica.
Eso es distinto. La independencia de los Países Bajos es un interés británico desde hace un siglo. Quien amenace Amberes amenaza el Canal. He querido que no quedara ninguna duda al respecto, en Berlín ni en ningún otro sitio.
En París dicen que es una garantía de papel.
En París dicen muchas cosas. Nosotros hemos dado nuestra palabra, y a la vez hemos encargado aviones y hemos puesto un acorazado en dique. Prefiero que se nos juzgue por eso.
¿Teme una guerra?
Temo la imprudencia. Mi tarea es que este país tenga tiempo y, si llega el día, que esté preparado.

Deja un comentario